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Servicios de regulación

Son aquellos servicios que proporcionan beneficios a la sociedad como consecuencia de su propia dinámica, al influir en la regulación de ciertos procesos. Se han considerado los siguientes servicios de regulación: servicio de conservación del suelo y control de la erosión, servicio de recarga de acuíferos, servicio de regulación de avenidas, servicio de regulación local del régimen de precipitaciones y mitigación de la desertificación, servicio de mitigación del cambio climático global, servicio de regulación de incendios forestales y servicio de regulación de plagas y enfermedades.

En la actualidad, este tipo de servicios, por lo general, carecen de mercado, aunque tienen incidencia en la economía local, regional y global. Por ejemplo, el servicio de regulación hídrica tiene una repercusión directa en actividades económicas tales como la agricultura, la industria, las centrales hidroeléctricas o las industrias embotelladoras de agua.

Conservación del suelo y control de la erosión

Los ecosistemas forestales ofrecen un importante servicio ambiental de conservación del suelo y control de la erosión por su contribución a la formación del suelo y su papel protector del mismo.

El suelo es sustento de actividades productivas (agrarias, forestales, etc.), pero también interviene directamente en el equilibrio hidrológico. Los procesos erosivos pueden agravar la magnitud de las inundaciones o incrementar su frecuencia, así como colmatar los pantanos por acumulación de sedimentos acarreados por el agua superficial, pudiendo además producir daños en las posibles instalaciones de las centrales hidroeléctricas existentes. 

 

Monte de Utilidad Pública V046 "Alto del Gazapo, Umbría Negra y Otros" (Casas Altas)

Además, en zonas áridas o semiáridas, los procesos erosivos pueden originar problemas de desertificación que conlleven una degradación del suelo difícilmente reversible.

La Comunitat Valenciana presenta una elevada potencialidad erosiva en la mayor parte del suelo forestal (92%), pero no toda esta superficie presenta problemas de erosión, de hecho el 29% de la superficie forestal tiene erosión grave (pérdidas de suelo por encima de las 50 toneladas por hectárea y año).

La conservación y mejora de los ecosistemas forestales se presenta como un objetivo prioritario para que se mantenga el servicio que generan, controlando las pérdidas de suelo y mitigando los efectos negativos que se desprenden de ello, así como contribuyendo a aumentar la productividad del suelo.

Recarga de acuíferos

La vegetación interviene directamente en el ciclo hidrológico, ya que actúa, por un lado, aumentando la cantidad de agua que infiltra en el suelo y, por tanto, disminuyendo la que escurre, y por otro lado, sobre la cantidad de agua devuelta a la atmósfera pues es, en parte, responsable de la evapotranspiración.

Monte de Utilidad Pública CS094 "Campos de Arenoso" (Montanejos)

 

Los ecosistemas forestales, por tanto, están implicados en la regulación de la parte del ciclo hidrológico que ocurre en la corteza terrestre, ofreciendo los servicios de recarga de acuíferos y regulación de avenidas.

La Comunitat Valenciana presenta una importante demanda hídrica para el desarrollo de las actividades humanas, lo que se traduce en una importante presión sobre sus recursos hídricos, como consecuencia del régimen de precipitaciones más bien escaso y heterogéneo a lo largo del año.

Los acuíferos, que constituyen la principal fuente de recurso hídrico de la Comunitat Valenciana, en la actualidad se encuentran sometidos a problemas de sobreexplotación, de contaminación y, en el caso de los litorales, de salinización.

De acuerdo al análisis del balance hídrico para el terreno forestal de la Comunitat Valenciana, los ecosistemas forestales aportan 412 millones de metros cúbicos de agua anuales a los acuíferos, evitando problemas de sobreexplotación en 17 de ellos. Este aporte, además, es susceptible de mejora mediante una adecuada gestión forestal, siendo ésta decisiva para revertir la situación de sobreexplotación de otros 9 acuíferos.

Regulación de avenidas

La regulación hídrica de los ecosistemas proporciona otro gran servicio a la sociedad mediante su efecto regulador de las avenidas, reduciendo la magnitud de éstas y los importantes daños y repercusiones económicas, ambientales y sociales que éstas originan.

Los ecosistemas disminuyen el flujo de agua que, por escorrentía, llega a los cauces, de modo que favorece la infiltración y reducen los calados, mitigando los efectos de la avenida.

Monte de Utilidad Pública V106 "Los Altos" (Andilla)

Los ecosistemas de ribera también juegan un papel importante en la amortiguación de avenidas, siempre y cuando estén formados por especies con gran capacidad de sujeción del terreno que mejoren la estabilidad de los márgenes durante el desbordamiento de los cauces.

La cabecera de cuenca es la zona dónde el efecto de los ecosistemas en la regulación de avenidas es mayor, ya que es donde se inicia el flujo de agua y se reciben, generalmente, las mayores precipitaciones.

En la Comunitat Valenciana estas cabeceras constituyen unas 415.000 ha, en torno al 17% de la superficie de la región, de las cuales, dos terceras partes corresponden a suelo forestal.

Regulación del clima y mitigación de la desertificación

Los ecosistemas forestales suministran un importante servicio a la sociedad regulando el régimen local de precipitaciones y, por tanto, interviniendo en la mitigación de la desertificación, que amenaza a la cuenca mediterránea.

Las masas arboladas tienen la capacidad de aumentar la humedad relativa de la atmósfera en su entorno inmediato, a través de la evapotranspiración, incrementado las precipitaciones a nivel local. De esta forma, se reducen los efectos de la sequía estival al aumentar las tormentas en verano y amortiguando la torrencialidad de las lluvias otoñales, reduciendo así el riesgo de desertificación.

En el territorio forestal valenciano existen amplias zonas (21%) con un elevado riesgo de desertificación a las que se debe prestar una atención especial.

Monte de Utilidad Pública AL055 "Mola de Bernard, Algezares y Silim" (Xixona)

Mitigación del Cambio Climático 

Otro servicio de regulación fundamental que ofrecen los ecosistemas forestales es el de mitigación del cambio climático, ya que pueden actuar como sumideros de carbono atmosférico gracias a su capacidad de captura y almacenamiento de carbono.

Las masas forestales capturan CO2 atmosférico durante su crecimiento, por medio de la fotosíntesis, y lo almacenan en sus estructuras y lo incorporan al suelo, de modo que no es liberado a la atmósfera hasta su muerte y descomposición. No obstante, los bosques mediterráneos pueden ser emisores de carbono a consecuencia de los incendios forestales o dejar de captar por causa de la deforestación o cambio de uso.

En la actualidad, la capacidad de almacenamiento de carbono de los ecosistemas arbolados valencianos, en torno a 73 t de CO2/ha, cuadruplica la de los no arbolados, cifrada en 17 t CO2/ha. En cuanto a la captura, son las masas con mayor crecimiento las que presentan mayor capacidad. Por su parte, los suelos forestales valencianos almacenan casi 110 millones de toneladas de carbono, lo que supone unos 7,58 Kg C/m2 de media.

 

Monte de Utilidad Pública CS001 "Sant Joan de Penyagolosa" (Vistabella del Maestrazgo)

Por otro lado, los productos extraídos del monte, transformados industrialmente y consumidos por la sociedad, actúan también como almacenes temporales de carbono. La utilización de productos forestales, bien como materia prima renovable, frente a materiales no renovables (hormigón, vidrio, acero, etc.), o bien, la sustitución de combustibles fósiles por biomasa o leña, contribuye también a mitigar el cambio climático.

Regulación de incendios forestales

Los incendios forestales generan debate y alarma social ya que, debido al carácter repentino, acelerado y vasto de su afección, es uno de los riesgos naturales que afectan al territorio de manera más perceptible. Los ecosistemas forestales pueden influir de forma significativa sobre la frecuencia, intensidad y consecuencias de los incendios.

 

 

Monte de Utilidad Pública V154 "La Hunde y La Palomera" (Ayora)

La degradación que ocasionan los incendios en los ecosistemas forestales puede incidir en la pérdida de otros servicios ambientales que éstos proveen, así como, en la pérdida de vidas humanas o bienes materiales. Es, por este motivo, por el que es uno de los riesgos en torno a los que se realiza una mayor gestión.

La modificación de la estructura de la vegetación (modelo de combustible) y/o la composición de especies puede reducir sustancialmente la peligrosidad de los incendios forestales y, con ello el riesgo de incendios forestales. Las estructuras vegetales que presentan discontinuidad vertical entre el sotobosque y el arbolado o discontinuidad horizontal entre la vegetación del mismo estrato son las más resistentes al fuego.

La selvicultura puede incidir directamente en la estructura de la vegetación modificando, de este modo, la capacidad del ecosistema para regular los incendios forestales.

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Control de plagas y enfermedades

Desde el punto de vista de los servicios prestados por los ecosistemas forestales, la regulación de las plagas y enfermedades se basa en la capacidad de los mismos para mantener una frecuencia, intensidad y consecuencias de las mismas por debajo de unos umbrales ecológicamente sostenibles y socialmente aceptables, es decir, de mitigar el riesgo de aparición de plagas o enfermedades.

Procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa Schiff. (Paterna)

 

Las principales plagas autóctonas que afectan a la Comunitat Valenciana son: procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), perforadores de coníferas (Tomicus destruens y Tomicus piniperda), Lymantria disparKermes sp., Coraebus undatusViscum album, fisiopatía del pino carrasco-Thyriopsis halepensisSirococcus conigenusArceuthobium oxycedri y grafiosis. Exceptuando la grafiosis (que ha causado estragos entre la población de olmos desde hace décadas) y el muérdago (con presencias preocupantes en zonas de pinar de montaña), los niveles de afectación del resto suelen ser bajos.

Aunque la procesionaria por norma general, sólo genera debilidad en las masas y disminución del crecimiento de los pies, tiene una fuerte incidencia social debido al impacto visual de sus defoliaciones y a las reacciones alérgicas que puede generar en las personas y animales domésticos.

Los perforadores de coníferas, por su parte, son los únicos agentes que provocan directamente la muerte del arbolado, cuando su tamaño poblacional asciende por encima de un umbral determinado.

En cuanto a las plagas de cuarentena (plagas alóctonas), aún se desconoce cómo los ecosistemas forestales valencianos pueden contribuir a su presencia, debido a que su detección en la Comunitat es nula o muy pequeña.

En general, la capacidad para el control de plagas y enfermedades de los ecosistemas está directamente ligado al estado de la masa. Ya que masas estables, bien adaptadas a la estación y vigorosas, regulan de manera más eficaz la presencia de plagas y enfermedades, al menos, cuando se trata de organismos autóctonos.

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Texto extraído del Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat Valenciana (PATFOR, 2012).