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Servicios de producción

Son los productos, tanto maderables como no maderables, que se obtienen de los ecosistemas forestales. Al tratarse de beneficios tangibles y tener la consideración de bienes privados, sí tienen valor de mercado y se comercia con ellos.

El monte valenciano genera múltiples productos, que son objeto de aprovechamiento forestal o tienen un uso consuetudinario, como son la madera, la biomasa forestal, el corcho, los pastos, los productos micológicos (setas, trufas), la miel, las plantas aromáticas y medicinales, los frutos y semillas, y otros con mayor componente cultural como la recolección de esparto o caracoles.

Madera y biomasa

Uno de los principales servicios que históricamente se le ha reconocido al monte es la producción de madera y biocombustibles forestales, alimentando diversas industrias para la fabricación de productos semielaborados, madera para construcción, envases, palets, pasta de papel, muebles, leñas, generación de energía, etc. En base a las actuales existencias en los montes de la Comunitat Valenciana se podría extraer, mediante una gestión forestal sostenible, 7 veces más de lo que se extrae ahora de madera (59.938 m3/año) (INE, 2005), y más de 142.600 toneladas al año de biomasa forestal susceptible de ser aprovechada para obtener energía.

La madera es una materia prima renovable y versátil que tiene múltiples usos. La madera de calidad, es decir, los troncos de mayor diámetro y mejor conformados, se ha empleado tradicionalmente para la fabricación de muebles y en la construcción. No obstante, tras un primer uso, puede ser reutilizado, reciclado o usado como fuente de energía.

En los últimos años ha aumentado el uso de madera recuperada de edificios antiguos o demoliciones (vigas de madera, suelos, paneles, traviesas) tanto en la construcción, decoración de interiores o jardinería, como en la fabricación de instrumentos musicales o muebles. Así mismo, los palets y envases de madera también son reutilizados completa o parcialmente como material en pequeñas construcciones, o para elaborar nuevas piezas decorativas en el hogar o jardín.

El uso de madera y derivados (restos forestales, desechos de la industria, madera recuperada, etc.) como fuente de energía para la producción de calor o electricidad en el ámbito doméstico o industrial es el último eslabón de la vida útil que puede llegar a tener este material. Así, las propias industrias de primera y segunda transformación de la madera utilizan el material sobrante como fuente de energía en sus propios procesos de producción.

La necesidad de las empresas de mejorar su competitividad en el mercado ha propiciado el desarrollo de nuevos productos derivados de la madera (camas para animales, superficies de juego, relleno para compost, etc.), así como una mayor inversión en I+D+I para el desarrollo de productos novedosos (cubiertas protectoras para exteriores a base de biomasa).

En el ámbito forestal, el aprovechamiento de biomasa forestal con fines energéticos se presenta como una oportunidad para el desarrollo del sector, por su eficiencia en la producción de energía térmica y su contribución a la mitigación del cambio climático.

Con el objetivo de fomentar el desarrollo de un mercado en torno a los biocombustibles, la Conselleria competente en materia de Medio Ambiente ha llevado a cabo diferentes líneas de actuación desde 2006, que abarcan tanto el ámbito de la planificación (PATFOR), como la realización de estudios y experiencias piloto sobre aprovechamientos forestales con fines energéticos, la participación en el proyecto estratégico europeo PROFORBIOMED y la creación de subvenciones para la valorización de biomasa forestal.

Plantaciones forestales

Otro de los servicios que puede ofrecer el monte valenciano es la producción de maderas nobles y los cultivos energéticos.

La aptitud del territorio valenciano para la plantación de nogal y cerezo, que proporcionan madera de excepcional calidad y precio, sitúa esta actividad como una atractiva alternativa para rentabilizar parcelas forestales o agrícolas improductivas actualmente.

Las especies leñosas que se utilizan en los cultivos energéticos son el chopo (Populus sp), el sauce (Salix sp) y los géneros Robinia y Eucaliptus, entre otros. Sin embargo, la aptitud del territorio valenciano para la rentabilidad de estas especies es dudosa, por lo que tanto la Conselleria competente en materia de Medio Ambiente como centros de investigación de la región están investigando el comportamiento de especies del género Pawlonia como alternativa para la producción de biomasa con fines energéticos.

Además, con la reciente aprobación de la ORDEN 4/2015 de 9 de marzo, de la Conselleria de Infraestructuras,Territorio y Medio Ambiente, por la que se crea y regula el Registro de Plantaciones Forestales Temporales en Terrenos Agrícolas de la Comunitat Valenciana y se publica el Catálogo de especies alóctonas, se fomenta la compatibilidad de usos en los terrenos forestales, dinamizando así el sector forestal valenciano y simplificando procedimientos administrativos para que los/las propietarios/as puedan diversificar rentas en los terrenos forestales.

Corcho

Los alcornocales (Quercus suber) son formaciones forestales de gran valor ecológico y ejemplo de explotación sostenible. De ellas se obtiene el corcho, un producto natural extraído de forma tradicional y que constituye un importante sector económico en los territorios en los que se desarrolla. En la región valenciana las masas forestales de alcornoque ocupan 14.760 ha y se localizan en la Sierra de Espadán y de Les Santes en Castellón, y en la Serra Calderona y Marxuquera en Valencia, todas ellas incluidas en espacios naturales protegidos, por las funciones ecológicas que cumplen. 

El corcho de mayor calidad (10% de la producción) se destina a fabricación de tapones para botellas de vino. El 90% restante es corcho de menor calidad que se dedica para la elaboración de tapones de botellas de cava y para corcho de trituración.

 

Productos micológicos

Los hongos son otro de los múltiples servicios de producción que ofrecen los montes. Aunque se valoran generalmente por su uso gastronómico (servicio cultural), su contribución más importante es la función ecológica, ya que interaccionan con las plantas superiores e intervienen en el ciclo de nutrientes contribuyendo a la formación de suelo (servicio de soporte).

En la Comunitat Valenciana las especies micológicas de mayor interés económico son la trufa (Tuber sp.), el robellón (Lactarius sp.) y los bolets (Boletus sp.). La primera, con gran valor comercial, se aprovecha tanto en masas naturales, como en plantaciones. En cuanto al robellón y los bolets, su aprovechamiento es consuetudinario para consumo propio y tiene más bien una componente cultural, obteniéndose de las masas naturales. Entre las especies forestales que pueden ser micorrizadas por la trufa negra, destacan la encina y el quejigo, aunque también pueden ser empleadas el roble, la coscoja y el avellano para mantener una producción trufera rentable.

Productos apícolas

Las extraordinarias condiciones de clima y flora melífera de la Comunitat Valenciana y la presencia de la abeja ibérica han favorecido el desarrollo de la apicultura desde tiempos históricos. Esta actividad es un buen ejemplo de los diferentes servicios locales que los ecosistemas forestales proporcionan a la sociedad. Los productos de la colmena complementan la dieta y las rentas en el medio rural (servicios de producción) a la vez que las abejas polinizan los cultivos y la flora silvestre asociada (servicio de regulación). 

 

En los terrenos forestales valencianos, hay más de 400.000 hectáreas dominadas por vegetación de interés apícola, apta para la obtención de miel, polen y otros productos.

Pastos

Los pastos sirven de alimento al ganado y fauna en general, y proporcionan otros servicios ambientales (dinamización del paisaje, aporte de nutrientes al suelo, favorece la biodiversidad, etc.). En la Comunitat Valenciana los pastizales de alta montaña son los de mejor calidad, el resto de formaciones arbustivas tienen escaso valor pastoral, siendo la garriga la más característica y abundante. El ganado ovino, caprino y bovino son los que podrían hacer uso de este servicio ambiental. 

 

Además, tiene una importante implicación con el servicio de regulación de incendios forestales, tanto en el mantenimiento de áreas cortafuegos, como en la disminución de carga de combustible en general.

Plantas aromáticas y medicinales

Las plantas aromáticas y medicinales constituyen una parte importante del patrimonio natural y han sido objeto de recolección a lo largo de la historia. La presencia de principios activos con propiedades terapéuticas u organolépticas hace que las plantas aromáticas y medicinales se utilicen como materia prima para diferentes aplicaciones y destinos (industria farmacéutica, alimentaria y licorera, elaboración de perfumes, cosméticos y productos veterinarios, control biológico de plagas y enfermedades, etc.). Además del servicio de producción de estas plantas, su uso consuetudinario y el conocimiento tradicional de sus aplicaciones forma parte del servicio cultural que ofrece el monte valenciano.

Los ecosistemas forestales valencianos albergan cerca de 500 especies aromáticas y medicinales de interés, la mayoría presentes en los ecosistemas de matorral. La elevada potencialidad del territorio para la producción de estas plantas supone una oportunidad para la diversificación de rentas en el monte, sobre todo en los estratos arbustivos, actualmente infravalorados.

Frutos y semillas

De entre todos los productos tangibles que el sistema agroforestal es capaz de generar, los frutos y semillas constituyen un recurso destacado tanto por sus posibilidades de aprovechamiento con fines comestibles como por su importancia en el manejo y conservación de las masas como material forestal de reproducción. El piñón es el que cuenta con un mayor valor económico y el único que actualmente podría generar rentas económicas.

En cuanto al material forestal de reproducción principalmente se ha destinado al campo de la reforestación, casi exclusivo del sector público, y el de la restauración y jardinería, más propios del ámbito privado.

 

Otros

Otros servicios de producción, con una componente más cultural que productiva, son los espárragos, el esparto, los caracoles o el musgo. La recogida de caracoles actualmente está prohibida por la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que establece la prohibición de recolectar y causar cualquier daño a los animales silvestres, así como la posesión, transporte y comercio de ejemplares, ante la ausencia de una normativa específica. 

Los musgos y líquenes, han de ser recolectados de manera muy limitada y controlada, por su elevado valor ambiental, lento crecimiento y por la presencia de varias especies dentro de los catálogos de flora protegida.

La recolección del acebo está prohibida en poblaciones naturales, al estar catalogada como especie vigilada. Por otro lado, el muérdago es una especie hemiparásita que está generando importantes problemas en los pinares de montaña del interior de Castellón y Valencia.

Texto extraído del Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat Valenciana (PATFOR, 2012).